Paradoja del coraje

Claro que un día nos ibamos a hacer de boca grande.
Nuestros colmillos parecen de mentira, nuestras manos tan pequeñas.
He devorado ya todas mis uñas, si no muerdo más es porque pierdo sangre y perder sangre no es la intención. Porque la vida me la he dado y no me la pienso quitar, lo que más poseo, lo que quiero dar.
Sabías que el momento llegaría, te voy a morder.

Bestias bellas y atrevidas. Bestia que adora la noche, que es parte del miedo detrás del telón
¿qué más puedes pedir? no hay más.
Límite quedaste atrás, pisoteado y olvidado, como quien no lo merece. Pero en este mundo no hay justicia, sobre la consecuencia imposible ni Dios puede seguir adelante.
Hay tantas jacarandas en San Luis. Cuando llueve es día festivo, las calles se alfombran violeta.


Siempre he pensado que tendré una jacaranda 'cuando crezca', ahora he crecido, no sé bien hasta qué punto - uno nunca lo sabe- pero algo es cierto, ya no es lo mismo desde aquella primera afirmación.

Mientras avanzo sobre el pavimento todavía mojado no pienso en nada. Me divierte distinguir las flores caídas a distancia, esperando llegar ahí a donde me vuelvo a sorprender de aquel hermoso homicidio bajo mis pies.


El cielo ¡Qué dulce es mirar el arco que nace de los rayos celosos del sol!

Lo es ¿Verdad? Creo en el futuro cuando miro este cielo, creo en la atónita mueca de Walter Mercado; creo que la cruz contrastaba este azul aquel día, ese día.

¡Está por desvanecerse!

¡Ya se ha ido!

Lo sé.

Lo rompo, meto el plástico en mi boca mientras hojeo el libro que duerme siempre sobre mi cabecera.
Me gusta la palabra: Avellaneda. Me provoca leer más a Benedetti.
Disfruto roer el objeto de mi impaciencia, Enrique sigue gritando y no me molesta.
Escribo también porque cuando me encuentro con el ^demonio^ encabronado no hay quién me aguante, menos quién me entienda. Por qué está dentro de mi, no sé. Me cuesta pensar que mi sarcástica soledad se quedó quieta. Probablemente siempre he sido así de contracorriente, será por terca, o simple satisfacción personal.

Voy a explotar NO

______Espero ______________ ^EXPLOTAR^
No quiero decir que a veces, pero es cierto, me siento como fuera de lugar, tan lejos de donde pertenezco si esque uno de veras tiene raíz para buscar. No quiero decir que todo el tiempo, pero es cierto, intento sentarme a la mesa con todo el día para contar a un par de muros lo que en tan poco tiempo logran olvidar.
De infinitivos sin conjugar se trata mi vida y su relación aparente. Soy un sujeto sin predicado, sin pretéritos de los que quiera echar mano; mas sin embargo, sé que de alguna manera todo tiene sentido cuando me suman sus calificativos, sus circunstanciales al día y por momentos -de veras, de veras- los quiero incluir en mi vida.
Las telas de colores se confunden con su piel, sólo a ratitos el viento le descubre un poco los tobillos.

El cabello lacio le viste media espalda, su castaño oscuro divide justo a la altura de su pecho que no es tan pequeño como la palma de sus manos. Una de ellas rompe el cuadro con el puño cerrado, mientras la otra se eleva a su cuello que hace ligeramente un arco de donde resbalan dos gotas de sal.


Ella quiere dejar de parecer lo que es para serlo totalmente, aunque por ahora se limite a correr entre la yerba de aquel cerro hasta llegar a bordear un abismo no tan profundo como el de su silencio, que quisiera ella explotara como lo hacen el grillo y el coyote al atardecer.
NOTA:

La alegría no cabe entre tú y yo, se queda de un lado, es ociosa, egoísta, envidiosa de ti.

Pero cuando muda de aquí se empeña en dejarme caer totalmente. No hay nada que realmente pueda hacer, pero comprende que la escupo al abismo para verte -aunque sea por un absurdo momento- sonreir.

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