Las telas de colores se confunden con su piel, sólo a ratitos el viento le descubre un poco los tobillos.

El cabello lacio le viste media espalda, su castaño oscuro divide justo a la altura de su pecho que no es tan pequeño como la palma de sus manos. Una de ellas rompe el cuadro con el puño cerrado, mientras la otra se eleva a su cuello que hace ligeramente un arco de donde resbalan dos gotas de sal.


Ella quiere dejar de parecer lo que es para serlo totalmente, aunque por ahora se limite a correr entre la yerba de aquel cerro hasta llegar a bordear un abismo no tan profundo como el de su silencio, que quisiera ella explotara como lo hacen el grillo y el coyote al atardecer.
NOTA:

La alegría no cabe entre tú y yo, se queda de un lado, es ociosa, egoísta, envidiosa de ti.

Pero cuando muda de aquí se empeña en dejarme caer totalmente. No hay nada que realmente pueda hacer, pero comprende que la escupo al abismo para verte -aunque sea por un absurdo momento- sonreir.
Pobrecita de mi nana Carmen
¿quién te ayuda? ¿quién te espera sin pedirte unos tamales?
Pobrecita de mi nana Carmen
cuando le corren por las mejillas morenas
los recuerdos y el silencio.

Nana Carmen: escuchame cuando te digo que es momento.
Vuela lejos con tus faldas y tus chalecos.

Siempre hubiera yo querido mirarte los ojos negros, negros.
Enseñarte a leer lo que ahora nunca podrás ver.
Nana no llores más.
No llores porque el amor no supo convencerte,
no llores porque tus hijos no saben comprenderte, no llores.

Apurate mejor nana,
ya son casi las seis y todavía no acabas.

-ah el tiempo hizo de tu vida añicos...
y de tus sueños vidrios en el pavimento de la cotidianidad-
Lamento de cajón no haberme limitado. Haberte encontrado dulcemente junto a mi con todas esas dudas y las mías. Pero siempre desvanezco ante tus ojos decadentes, y esque soy agua y soy aceite; rojo carmesí - gris eléctrico y lo acepto.
El precio conviene a los que sobran y a mi me vale un cuerno porque uno no tiene con que pagarlo: el fuego envuelve los desastres, el fuego me consume.
Debo bajar de aquí: rompe el espejo corazón.

i'm fuckin' dying over here, people, here.

Nunca había comprendido tanto como hoy cuan débil y atómica soy.
xDesperté esta mañana buscando un pretexto para levantarme.
Cuento con unos muy buenos; sin embargo, -¿sin embargo?- no se me terminó de dar la gana.

Sé perfectamente que mi cuerpo se levanta y aveces no,
pero dentro de mi arde esta rabia de dos que no duerme.
Me consume rápidamente sin detenerse un momento
y no deja cenizas sino algo más vivo...
-que mis rojos, mis sonrisas, que mis madrugadas-
Dudo de mis rincones.
Dudo de las razones.
Ya no me tomo esas pastillas de auto-medicación.

xLa metamorfosis -como la pintan- sí duele. pero no, no se tarda uno en acostumbrar.

No dejo de preguntarme en qué cojones me estoy metiendo y por qué.

¿Seremos dos o simplemente yo delirandote? 

¿Haces realmente calor o tengo fiebre?

No sería la primera vez. 

P.D. no necesito manos extra.

El sonido en los audifonos se distorciona, no es lo mismo escucharla hoy que ayer, no es lo mismo.
Melancolía de dos días. Melancolía vete ahora, no tienes sentido.
Pink Floyd no se escucha igual así, pero apagar y encender el silencio no está en mis planes.

siamo