xDesperté esta mañana buscando un pretexto para levantarme.
Cuento con unos muy buenos; sin embargo, -¿sin embargo?- no se me terminó de dar la gana.

Sé perfectamente que mi cuerpo se levanta y aveces no,
pero dentro de mi arde esta rabia de dos que no duerme.
Me consume rápidamente sin detenerse un momento
y no deja cenizas sino algo más vivo...
-que mis rojos, mis sonrisas, que mis madrugadas-
Dudo de mis rincones.
Dudo de las razones.
Ya no me tomo esas pastillas de auto-medicación.

xLa metamorfosis -como la pintan- sí duele. pero no, no se tarda uno en acostumbrar.

No dejo de preguntarme en qué cojones me estoy metiendo y por qué.

¿Seremos dos o simplemente yo delirandote? 

¿Haces realmente calor o tengo fiebre?

No sería la primera vez. 

P.D. no necesito manos extra.

El sonido en los audifonos se distorciona, no es lo mismo escucharla hoy que ayer, no es lo mismo.
Melancolía de dos días. Melancolía vete ahora, no tienes sentido.
Pink Floyd no se escucha igual así, pero apagar y encender el silencio no está en mis planes.
Pero que buen regalo me diste esa noche que partía de tu vida.
Buscaste la excusa para asegurarte que no me olvidara de ti, y acertaste.
Dejaste tu amor en este -ahora mío- que eres aunque no lo seas.

Partiendo de tu mejor venganza...

shh Ironías

a mi más segura fuente de inspiración.
Recuerdo aún la noche anterior, llovió desde la puesta de sol hasta la mañana siguiente,
dejando ese aroma a milagro que no me devuelve nada más que a una pausa en el tiempo.
En aquellos días, llovía casi por todo el país. Qué hermoso, qué dulce manera de coincidir.
Volvió temprano de sus quehaceres, apenas daban las siete y retiradas las nubes de la noche pasada,el cielo bañó de un azul brillante la oscura colonia de su apartamento.
Tomó conciencia por un momento de su respirar y dejo de hacerlo, por unos segundos. Y en esos segundos detuvo por su mente descubriendo un vacío fresco. Fue entonces que el aroma rayano a fobia lo desesperó, dejó la taza de café sobre la mesa central y salió, desnudo en cuestión de pendientes, para caminar.
Él rompió esa página de su vida para dejarla esa noche.
Se dejó caer sobre el pasto todavía mojado, hurgó en su cabello con las manos hasta hacer nudos, suspiró.
tanto sube el nivel.. el mar se derrama ahogándome.. ahogándome, sólo hay arena
Retrataba perfectamente aquella melodía, aquel grito desesperado...
Las leyes salvajes... empañan mi huída...
Él no podía, no podía deshacerse del ente que deambulaba dentro de él, de la duda dentro de ese profundo agujero en su izquierdo.
Pero si supieras dónde está no podrías vivir.
La memoria inexistente aún, le volvió un necesitado de la imaginación para cubrir su ausencia, le extrañaba profundamente, renunciaba a la cordura para oler un perfume todavía desconocido.

-Abre los ojos, aquí estoy - mientras reía - hey...

Sonrió suavemente relacionando el paso del viento con una caricia tan familiar... - pero no, no los... - el mismo viento sacudió y de las hojas cayó una gota - abras... - lágrima consecuencia.
¿Has soñado alguna vez estar boca arriba al cielo?
y que tu cuerpo se eleva por encima de tu voluntad,
tus manos se aferran al suelo,
murmuras al concreto -encuentra mi gravedad.
Pero si me elevo al oscuro contigo no es tragedia,
si encuentro en tus ojos la misma pregunta,
y en tu silueta bailan mis movimientos;
seríamos dos y tres en uno, esperando el amanecer.
Toqué aquella puerta como de costumbre, la toqué varias veces como de costumbre.
Sentí aquel impulso por ver quién tocaba, corrí las cortinas de aquella ventana,
poquito a poquito asomé los primeros dos tercios de mi cabeza y pude mirarte, tú tan pequeña.
No me importaba la espera, no era para mi nueva, siempre te hacias la que no me escuchaba,
pero todas las tardes volvía hasta tu puerta. Hoy el cielo se ha despejado, hoy de seguro estás por ahí.
Cerré el mosquitero despacio y di vueltas junto a la cama, las manos se me querían hacer nudos, en nudos tenía el alma.
Puedo escucharte ahí adentro mojarte la cara, siento que te estoy viendo mirarte al espejo, enchinar la pestaña.
Vuelvo de nuevo a mirarte desilusionada, cansada de tanto esperar que de vuelta a la chapa.
-Pero ¿por qué no me abres, mujer?-pensé en silencio-Tengo tanto miedo ¿qué te puedo decir?-y de un golpe cerré el mosquitero.

siamo