—A ver, ¿cómo te lo diría? A veces, cuando te miro, me da la sensación de que estás luchando con todas tus fuerzas contra algo y que lo haces por mí. Y, entonces, es raro, pero me siento toda sudada, como si estuviera en tu lugar, ¿me entiendes? Tú pareces siempre tan sereno, pase lo que pase, como si nada tuviera que ver contigo. Pero, en realidad, no es así. Tú, a tu manera, estás luchando con todas tus fuerzas. Aunque a los demás no se lo parezca. Si no, no hubieras bajado al pozo, ¿no es así? Pero no hace falta decir que no es por mí por quien luchas a brazo partido con esa cosa asquerosa, sino para encontrar a Kumiko. Así que no hay ninguna razón para que yo sude de esta manera, ¿verdad? Eso ya lo sé, pero a pesar de todo, tengo la impresión de que también luchas por mí. Al mismo tiempo que luchas por Kumiko, quizá lo hagas también, a la vez, por otras personas. Por eso a veces pareces tonto. No sé, me da esa impresión. Pero ¿sabes, señor pájaro-que-da-cuerda? A veces, cuando te veo, me pongo nerviosa. Es que no tienes ninguna probabilidad de ganar. Si tuviera que apostar mi dinero, me sabe fatal, pero lo apostaría a que pierdes. Me caes súper bien, pero no quiero arruinarme contigo. 

May K.
Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.
HARUKI MURAKAMI

Toda la vida, toda la noche, todo el tiempo.

Todos los ojos, todas la caras, todo el cuerpo.

Todo el que mira, todo el que ocurre, todo el que encuentro.

Todos me miran, todos rehuyen, todo lo pierdo. 
Extraño a mi abuela. Cuando pienso en esto me refiero a las dos.
La recuerdo muy bien y me gusta hablar de ella porque no entiendo dónde está.

Abro los ojos y miro al pasado. Recuerdo cada día un poco más y me encierro en su mundo mientras hablo. Es inevitable, quiero llorar. 

El que me fue un recurso tan poco digno es ahora lo que me queda de un tiempo al que sólo rescato a mi abuela. 

Entre los árboles largos y oscuros planea el gorrión negro.
Sobre vuela de pronto los cielos para adentrarse de nuevo en la oscuridad.
Sus pequeños ojos se asoman al atardecer, pronto ambos bosques se unirán en las tinieblas. 

El gorrión negro es uno más y es uno solo. 
Planeará toda su vida bajo el oleaje verde jade.

El viento sopla a su favor, su vuelo carece de viraje. 


¿Y cómo encontraré calor en la noche?
cómo haré si ya no existen como tú.

cómo, si tú y yo no estamos más en la misma habitación.

¿Dónde está la habitación?

dónde está la cortina, el cigarro, el hedor y tu presencia
dónde dónde que no miro
nada igual
nada cerca
¿dónde está lo que quedaba?

no te vayas así
no, no te vayas...
no te lleves los mejores momentos



por favor. 



Te extraño, no lo puedo evitar. 
Te extraño hasta caer en lo trillado del I love you. 


Me da cosquillas la cabeza y no lo entiendo. 
Que nadie toque tu recuerdo, que nadie lo deteriore más que yo. 

El limón no dará limones esta temporada,
mi abuela está por cortar el mandarino y yo
me siento igual. Podada a raíz, de la rama al centro de todo mi ser.

La oscuridad bajo la tierra son mis ojos cerrados.
La miseria de la ceguera, mis pocas lágrimas...
¿Dónde están mis extremidades? ¿Dónde?

¿Dónde mi capacidad de amar?

siamo